Siempre soñé escribir el gran poema,
la sublime poesía, donde no diga nada.
Sin palabras, con los versos vacíos,
donde no le reclame a mi destino,
ni al tuyo ni a los dioses,
porque hayan sido injustos,
ni por el amor perdido,
por quimeras hundidas,
por sueños desvelados
y miedos escondidos,
por mis dudas y apuros y ansiedades,
por algo que no ha sido...
Sería un poema breve,
tal vez de veinte versos
o quizá... veinticinco,
donde no te recuerde mi amor,
tu indiferencia fría,
mis broncas cotidianas,
tus misterios y adioses,
mi eterno sin sentido.

Porque no quiero enumerar errores
ni anotar lo anhelado y lo perdido,
la desgracia de amarte,
de habernos conocido,
de quererte a lo ciego,
de esperar tus respuestas
que al no existir, es lógico, no llegan,
testimoniar mis noches
sin conciliar el sueño
y aquellas en que solo,
y tiritando de frío,
por tanto que he llorado no he dormido
Esos días amargos donde exhausto
amanecí sin soles, empapado en sudor,
agotado mi llanto sin lograr el olvido.

Pero hoy quiero olvidar el viejo sueño
de escribir sin palabras el poema,
algo que no relate nada, donde calle,
y ni siquiera les muestre un pedacito
que delate tan sólo un sentimiento
donde muestre que he sido sólo un hombre
capaz de emocionarse como un tonto
por sentirse feliz cuando descubre
que viviendo silencios entre los gritos,
de aquellos que a mi lado,
de verdad han sufrido,
se va escribiendo sola, apasionante,
la historia más sublime, la biografía callada,
el poema sin letras,
que hoy no escribo ni pienso
en redactar mañana
y que ha sido sentir, apasionado,
vibrándome en la sangre
la existencia.....
Oscar Capobianco
31/10/06
Enviado a mi correo por Luz cristina